
Trabajar en una obra de construcción implica riesgos que deben ser prevenidos con el uso de los equipos de protección individual (EPIs) adecuados. La normativa es clara: no contar con los EPIs obligatorios en construcción puede conllevar sanciones graves, además de poner en peligro la integridad física de los trabajadores. En esta guía rápida encontrarás todo lo que necesitas saber para cumplir con la ley y proteger a tu equipo.
Los EPIs son dispositivos o prendas que protegen al trabajador frente a riesgos que no pueden evitarse o limitarse suficientemente por otros medios. En el sector de la construcción, donde la exposición a caídas, impactos, polvo o ruidos es constante, su uso es obligatorio.
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales establece que el empresario debe garantizar que los trabajadores estén protegidos con los EPIs apropiados. Además, estos deben cumplir con la normativa europea, estar homologados y mantenerse en buen estado.
Cada zona del cuerpo requiere protección específica en función del tipo de actividad desarrollada. Estos son los EPIs más comunes y exigidos en obras:
El casco de seguridad es imprescindible para prevenir lesiones por impactos o caídas de objetos.
Gafas de seguridad o visores protegen frente a partículas, salpicaduras químicas y chispas.
Orejeras o tapones reducen el daño provocado por la exposición continuada a ruidos fuertes.
Mascarillas con filtro FFP2 o FFP3 protegen contra polvo, sílice y vapores tóxicos.
Guantes adaptados al tipo de tarea (anticorte, térmicos, químicos) evitan cortes, quemaduras y abrasiones.
El calzado de seguridad, con puntera reforzada y suela antiperforación, es obligatorio en prácticamente todas las obras.
Prendas de alta visibilidad adaptadas al entorno laboral, con propiedades reflectantes o resistentes al fuego y descargas eléctricas.
En trabajos en altura, es obligatorio el uso de arneses, líneas de vida y mosquetones certificados.
La legislación española y europea regula de forma estricta el uso y la certificación de EPIs. Algunos de los textos clave son:
Todo EPI debe contar con su marcado CE, instrucciones de uso y ficha técnica actualizada. Ignorar estos requisitos supone un riesgo legal y operativo para cualquier empresa constructora.
Elegir correctamente los EPIs es clave para garantizar la seguridad y cumplir con la normativa. No basta con fijarse en el precio: hay que analizar el tipo de tarea, el entorno de trabajo y los riesgos implicados. Por ejemplo, no requiere el mismo nivel de protección una obra urbana que un trabajo en altura o en espacios confinados.
También es importante distinguir entre EPIs básicos y multinorma: estos últimos protegen frente a varios riesgos a la vez, como fuego, descargas eléctricas o productos químicos. Un error frecuente es adquirir equipos sin certificación, poco cómodos o inadecuados para la tarea. Para evitar fallos, lo ideal es contar con proveedores expertos que asesoren según cada caso.
Un EPI en mal estado pierde su capacidad protectora. Para garantizar su durabilidad:
Mantener un registro de uso y revisión es una buena práctica, especialmente en obras con rotación alta de personal.
Las consecuencias de no usar EPIs van mucho más allá de una multa. Se pueden derivar:
Además, la baja de un operario por accidente implica costes adicionales y retrasos que afectan directamente al rendimiento del proyecto.
Sí, siempre que haya riesgo de caída de objetos o golpes, independientemente del tamaño de la obra.
Depende de la actividad, pero como mínimo debe cumplir con la normativa S1P o S3.
El empleador está obligado por ley a entregar gratuitamente los EPIs adecuados a sus trabajadores.
Solo si están diseñados para ello y no han perdido sus propiedades. En caso de duda, lo recomendable es reemplazarlos.
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